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El origen y la evolución del tatuaje
Se considera que el primer tatuaje data de hace 5.000 años. Se encontró en dos momias egipcias, cuyo pueblo, se cree, fueron los inventores de los tatuajes. El objetivo de su práctica era médico: igual que grabarse la figura de un animal ahuyentaba sus ataques, tatuarse también podía servir para prevenir la enfermedad.
Así, el origen del tatuaje se sitúa en Egipto, donde ya desde sus inicios se les otorgaba un simbolismo importante. Pero no sólo encontramos evidencias de esta práctica en el antiguo Egipto, sino que ya en el año 1.000 a.C. los japoneses se tatuaban.
Esta práctica estaba asociada a criminales y delincuentes, que presumían de sus logros y de su carácter con estas marcas. Por el contrario, en la Antigua China se empleaban como decoración y por motivos estéticos.